martes, 25 de mayo de 2010

Y fue en ese momento, en ese preciso momento en el que realmente me di cuenta de cuánto me amabas. Esos minutos en los que estaba asustada, en los que el miedo me invadía y tú, tan tranquilo, me abrazaste para tranquilizarme, me dijiste que me querías por cómo era y no por eso, me juraste que jamás me dejarías y me diste un pequeño beso. No sabía que decirte, no sabía qué hacer. De lo único que estaba segura era de que quería estar contigo para siempre, de que jamás me habían dicho esas palabras con tanto cariño. Tu mirada reflejaba amor, tu voz ternura, y el roce con tu piel me tranquilizaba. No tenía por qué tener miedo, tú eres distinto. Tú si me quieres de verdad y para siempre. Tú si eres ese hombre que siempre quise tener en mi vida, ese príncipe que me rescató de la oscuridad, ese ángel que me cuida día tras día, ese sol que ilumina mis días más grises. Lo eres todo para mí.

No había sido consciente de cuanto me quieres en realidad y no porque no me lo demuestres, si no porque tiendo a pensar a que no es real lo que me pasa contigo. Amor, te quiero y te necesito conmigo para siempre.

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