miércoles, 24 de marzo de 2010

Quizás no me creas cuando te digo que ya no se vivir sin ti. Ha pasado muy poco tiempo pero para mí parece que han sido años. Vamos deprisa, pero a la vez seguros. No quiero perderte. Eres una de esas poquitas personas que sabe como soy de verdad, que sabe lo que pienso y lo que quiero. Eres una de esas personas que me hace reír con casi nada, que me alegra el día con solo una sonrisa, que siempre está a mi lado y me quiere. Creo que lo sabes casi todo de mí y aún así me aceptas y me amas. Amar, bonito y dulce verbo pero a la vez tan intenso. Amar significa volar, soñar, reír, llorar, suspirar, recordar, añorar, abrazar, besar, sentir… encierra muchos sentimientos, acciones y sensaciones. El amor es indescriptible, pues las palabras solo se acercan mínimamente a las cosas, no son ellas. Para saber lo que es realmente, hay que experimentarlo por uno mismo.

Al principio sólo eras un amigo, pero esa amistad poco a poco se convirtió en amor. No quería aceptarlo, porque el amor puede ser muy dulce, pero a la vez puede destrozarte el corazón. Pero algo me dijo que tú ibas a sanar, a cuidar y a valorar ese corazón roto en mil pedacitos. Y así lo estás haciendo, no me has defraudado. Día a día soy más fuerte gracias a ti, día a día vuelvo a creer en el amor. Sé que debo seguir, que debo levantarme de cada caída y sonreír, y que siempre estarás a mi lado para darme la mano, para abrazarme cuando más lo necesite, para darme un beso cuando solo quiera llorar, para decirme te quiero cuando nadie lo dice, para jurarme que será para siempre. Esto no es ningún sueño, es real. Nunca pensé que los cuentos de hadas existieran, pero sinceramente, estoy viviendo uno a tu lado y yo, por suerte, soy tu princesa.

No quiero que haya nunca un final, pues eso significará que el cuento ha acabado y no lo voy a permitir. Sólo te pido una cosa: “no me sueltes nunca de la mano”. Te quiiero!

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